El ejército de Estados Unidos completó la retirada de una de sus últimas bases en el nordeste de Siria, transfiriendo instalaciones al gobierno sirio el 15 de marzo en coordinación con las nuevas autoridades tras la caída de Bashar al-Assad en diciembre 2024.
El portavoz Tim Hawkins del mando central indicó que las fuerzas siguen preparadas contra el Estado Islámico, apoyando esfuerzos de socios para evitar su resurgimiento en la Operación Resolución Inherente lanzada en 2014.