El sistema C-RAM de defensa de la embajada estadounidense en Bagdad repelió al menos tres ataques con drones perpetrados ayer por milicias proiraníes en Irak, el país más peligroso para fuerzas aliadas debido a su mayoría chií y falta de defensa estatal.
El C-RAM, compuesto por cañones de 20 milímetros que disparan 4.500 municiones por minuto, identificó y destruyó los drones sin daños mayores a la embajada, aunque hubo impactos en zonas aledañas por desechos. Estados Unidos e Israel enfrentan el desafío de la capacidad de Irán para producir drones baratos y compactos de corto alcance, difíciles de interceptar, pese a que su poderío misilístico está diezmado.
Irán estira el conflicto lanzando misiles a Israel y drones a través de aliados, mientras EE.UU. bombardea la costa occidental iraní cerca del Estrecho de Hormuz. Un contingente de 2.500 a 5.000 marines se dirige a la zona para operaciones terrestres en unas dos semanas, ante la dificultad de controlar drones sin incursión en tierra.
Los drones económicos permiten a Irán mantener presión pese a pérdidas, similar a producción en Ucrania contra Rusia, pero representa un enorme desafío para neutralizar su capacidad de ataque a países vecinos y barcos.