Un colectivero de la línea 87 robó un caballete de madera en Villa Ballester, partido de San Martín. Abría la puerta media del colectivo para cargarlo mientras fingía que bajaba un pasajero.
Lo vio durante el recorrido, lo fichó y lo llevó suavecito para que nadie lo viera. Usó la puerta de más espacio para meter el caballet grande de ocho o nueve tablas.
Quedó escrachado por cámaras, lamentan su actitud estratégica aunque no sirva ni para asado.