Madanes Quintanilla decidió cerrar la fábrica FATE abruptamente, dejando en la calle a 900 familias justo cuando terminaba un mantenimiento de 28 días que costó millones de dólares.
Los trabajadores denuncian que el empresario aprovechó la parada técnica para despedirlos todos, sospechan que reabrirá después con la reforma laboral para contratar barato, ya que las máquinas están listas y hay materia prima.
En olla popular, un trabajador dijo que solo quieren volver a trabajar y que el gobierno no los escuchó, pese a que FATE tiene máquinas viejas y modernas produciendo cubiertas.
El conductor critica el contexto de 7,5% desocupación, inflación y economía internacional, vinculando pobreza con inseguridad.