La Casa Blanca considera que la eliminación del jefe del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní Ali Larijani facilita planes para debilitar y derrocar al régimen iraní, eliminando un negociador clave del acuerdo nuclear con contactos en Qatar, Arabia Saudita y Omán.
Su muerte por supuestos ataques israelíes fortalece la línea dura de Mojtaba Khamenei, sucesor del Ayatolá, cerrando vías diplomáticas mientras persisten misiles contra Israel y bases de EE.UU.