Fabricio, cabo de la Policía Federal Argentina, revela que su sueldo de 900 mil pesos no alcanza para comer ni vivir; paga 700 mil de alquiler y le quedan 200 mil para todo, obligándolo a un segundo trabajo como chofer.
Padre separado con una criatura, afirma que toda la fuerza pasa hambre similar; mucha gente deja la policía diariamente o espera retiro por malas jubilaciones, peor situación que nunca antes pese a pilares como seguridad siempre mal pagos.