El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió a la OTAN de un "futuro muy malo" si los aliados no ayudan a garantizar la seguridad en el Estrecho de Hormuz, bloqueado por Irán en represalia a ataques estadounidenses.
Una quinta parte del petróleo y gas natural licuado mundial pasa por esta ruta clave. Trump pidió a países como China y Corea del Sur, grandes consumidores, que contribuyan militarmente.
En Bruselas, la Unión Europea debate opciones para mantenerla abierta, como extender la misión Áspides o una iniciativa similar al corredor de cereales ucranianos. La OTAN marca distancias, aclarando que son acciones individuales de estados.
Los ministros europeos temen alzas en precios de energía y desabastecimiento en África, pero no un colapso inmediato del suministro.