Las alarmas antiaéreas sonaron por segunda vez en la madrugada en Tel Aviv, alertando a la población sobre posible ataque de misiles o cohetes de Irán y aliados.
El sistema de defensa israelí no es infalible y los ataques buscan saturarlo para que esquirlas caigan en zonas civiles, obligando a la gente a refugiarse inmediatamente.
Conductores deben detenerse, salir del vehículo y tirarse al suelo cubriéndose la cabeza; en edificios van a pisos bajos o subterráneos hasta nueva orden.
Periodistas explicaron el desgaste psicológico de 18 días consecutivos de sirenas, especialmente de madrugada, como táctica de guerra para generar terror sin destrucción material directa.