En tono caótico, el panel especula sobre hábitos del presidente: se levanta a las 3:30 de la mañana, es gourmet, fan de River que necesita delantera, y rumores de romance con una libertaria de TV pública que apoya al gobierno y luce distinta en foto compartida.
Discuten audio confuso sobre contratos y persecución, si el contrato llegó antes, y bromean sobre clonación de teléfono y pérdida de amistades por filtraciones, mientras cierran el programa reencontrándose mañana.