Nélida Albenítez fue engañada en 1987 en un hospital de Misiones: le dijeron que su bebé había muerto tras una cesárea, pero denunció robo inmediato al sospechar por falta de autopsia y despedida.
Enfrentó a una red con parteras, asistente social, jueza y hasta su familia; se convirtió en detective, persiguiendo pistas en Buenos Aires sin recursos, trabajando en panadería y vigilando edificios años.
Alejandro Martín Pérez Guanón, criado como adoptado, abrió a los 33 años una carpeta con denuncia de su madre biológica del día uno; la buscó 48 horas vía redes hasta contactar hermana Giselle y videollamada emotiva.
Se reunieron en Misiones: él reconoció su olor y calor maternal; ahora padre, valora la vida dada pese a años perdidos. Historia invita a madres engañadas a contactar cuenta gubernamental de desaparecidos en Buenos Aires.