Julián y su socia Luciana de Chulo Plant en Villa Hortusa continúan el taller de terrarios en vivo: agregan musgo vivo para alfombrar el suelo, eligen plantitas como potus, filodendros y colocan tronquitos, explicando que duran eternamente si no se equivoca el cuidado.
Las plantas necesitan buena luz indirecta; venden materiales por litro o kits para armar en casa. Muestran lombrices californianas fotofóbicas para compostaje: cantidad acelera el proceso de residuos orgánicos a humus en días. Emprendimiento surgió hace cuatro años de hobby en pandemia, sumaron café por demanda.
En el café-vivero-co-working de Vielle, El Pino y Álvarez Tomás, la gente se desconecta haciendo terrarios, toma café y deja plantas para cuidar; necesitan tapa para microclima húmedo o disco acrílico. Hidratan con agua hasta base para condensación, como efecto de copa de vino.
Julián recibe aplausos tras la experiencia zen rodeada de plantas oxigenantes como helecho platycerium y potus.