El ejército israelí eliminó al líder del Consejo de Seguridad Nacional iraní, Ali Larijani, y al jefe de las fuerzas Basij, responsables de la matanza de más de 30.000 personas en enero, en un día marcado por amenazas de Hezbollah de lanzar más de 600 misiles que no se concretaron.
En Israel, el norte sufre sirenas constantes con 25 o 26 ingresos a refugios desde la madrugada, generando noches sin dormir en ciudades como Naharía, donde residentes agotados ya no responden a las alertas por cansancio extremo, especialmente ancianos.
Desde Estados Unidos, Donald Trump defendió el ataque a Irán como respuesta a una amenaza global histórica, desmintiendo presiones de Israel y rechazando la renuncia polémica del director de contrainteligencia Joe Ken, quien acusó presión israelí.
En el Reino Unido, la Unión Europea aplicó nuevas sanciones a seis jerarcas iraníes y 53 entidades, congelando yates de lujo, mansiones en Costa Azul y Alpes; Zelensky acusó a Rusia de ayudar a Irán con drones perfeccionados que alcanzan Europa del Este, alertando sobre células dormidas terroristas.