Israel elimina en Teherán a Ali Larijani, operador clave del régimen desde la muerte de Ali Khamenei, y al jefe de milicias Basij, Golam Reza, en un golpe al cerebro y puño del poder iraní.
Larijani equilibraba clérigos, Guardia Revolucionaria y seguridad; Basij reprime protestas. Netanyahu insta al pueblo iraní a derrocar el régimen, combinando crisis económica, escasez y desgaste interno.
Irán guarda silencio sin confirmar muertes ni mostrar a Khamenei vivo. Régimen sobrevive ataques previos como el de Qasem Soleimani en 2020, con reemplazos y misiles continuos en Estrecho de Hormuz.
Estrategia busca colapso político más allá de infraestructura militar.