La guerra en Medio Oriente transforma la economía global en pesadilla por acciones iraníes como ataques a Dubái, Qatar y Arabia Saudita, suspendiendo gas y cuestionando su rol financiero-turístico.
Irán bloquea el Estrecho de Hormuz, por donde pasa el 15% del petróleo mundial y 20% del gas licuado de Qatar, generando crisis energética similar a 1973.
EE.UU. e Israel atacan isla iraní de Karg con 90% del petróleo del régimen para forzar fin del conflicto, pese a 2.400 muertos incluyendo 1.500 civiles.
Impacta en inflación EE.UU. y tasas Fed, amenazando reelección de Trump con objetivos distintos a Israel de supervivencia.