El documental sobre Machu Picchu detalla el Templo del Sol, con un muro semicircular, nueve nichos, dos ventanas y un altar donde el sol proyecta luz en solsticios, aunque estudios polacos concluyen que servía para rituales más que para astronomía precisa, ya que el punto de observación requeriría estar tumbado en el suelo.
Los incas construyeron la ciudad con mano de obra de la mita, sistema de trabajo estatal, usando muros ciclópeos y de sillares; aplicaron revoques de arcilla roja o amarilla de hasta 20 centímetros para aislar del frío, y crearon 129 desagües para evacuar hasta 13.000 litros de agua por hectárea al año hacia la falla geológica de Granache.
El sistema hidráulico traía agua de fuentes naturales por un canal de 749 metros con pendiente del 2-5%, distribuyéndola en 16 fuentes, desde la real hasta la ceremonial del Templo del Cóndor, con flujos de 5 a 125 litros por minuto, y secciones inconclusas para evitar desbordes.
La datación por carbono-14 de muestras de cuerdas, textiles y maíz indica ocupación desde 1420, antes de lo estimado, cuestionando la cronología tradicional de John Howland Rowe y confirmando que Pachacútec Inca Yupanqui inició su construcción como propiedad privada, logrando 172 edificios antisísmicos en ocho años.
Los incas integraron astronomía para calendarios agrícolas y rituales en sitios como Intihuatana, alineado con solsticios y equinoccios, destacando su ingenio en piedra, agua y entorno natural que preserva la ciudadela casi intacta por 600 años.