Edgardo continúa su reclamo contra su mujer, quien lo acusa de vago por no hacer tareas domésticas pese a trabajar todo el día, comparando con padres que no hacían nada y camas que se hacían solas.
Imita a su padre delincuente doméstico que describía faltas como "no hay soda" para que la madre trajera sifón, y ahora el modelo cambió con incertidumbre de cagata de pedos por placares cerrados fuerte.
Evita sillón para no recibir tareas como comprar crema de leche, mira TV de parado o espera que ella vaya al baño, y niega tareas gritadas desde el baño como "Edgardo, la basura".
Ahora agrega que lo acusa de no escucharla, pregunta al público si les pasa lo mismo, y finge irse a pasear al perro para escapar.