Cuba enfrenta una grave crisis energética con apagones del 62% del territorio debido al bloqueo estadounidense y la falta de petróleo venezolano tras la captura de Nicolás Maduro. El gobierno aprobó que ciudadanos en el exterior, especialmente en EE.UU., inviertan en empresas privadas de la isla para oxigenar la economía colapsada.
El viceprimer ministro Oscar Pérez declaró en NBC News que Cuba está abierta a relaciones comerciales fluidas con empresas estadounidenses y cubanos residentes allí. La fragilidad económica se agrava con dificultades para servicios básicos y familias dependientes de remesas, mientras protestas como en Ciego de Ávila atacan sedes del Partido Comunista.
Donald Trump afirmó que Cuba, un "estado fallido" con PIB per cápita de 1.082 dólares (el menor de la región según CEPAL), quiere un acuerdo que se logrará pronto. La ira popular crece por apagones multiplicados y escasez de combustible.