Cristina Fernández de Kirchner enfrentó una indagatoria en la causa Cuadernos donde rechazó irritada las preguntas rutinarias del juez sobre su nombre completo, edad, estado civil, apodo, nacionalidad, domicilio y antecedentes penales, respondiendo que todo es de público y notorio y que solo tiene la condena por Vialidad, antes de alegar persecución política y lawfare sin defenderse técnicamente de las coimas.
El panel criticó duramente su actitud desafiante, comparándola con un circo al negarse a responder al final y exigir que primero indaguen a Toto Caputo o ministros de Milei; los jueces como Méndez Signorini, Germán Castelli y Fernando Canero le plantaron cara, recordándole que no es intocable y que el tribunal garantiza juicio justo para ricos o pobres, mientras ella intentaba retirarse prematuramente.
Destacaron su deterioro físico tras un año de prisión domiciliaria, menciones a José López como ladrón confeso por ella misma, Daniel Muñoz enriquecido con 70 millones de dólares en propiedades, 87 bolsos con millones en coimas filmados, y arrepentidos como Barata revelando presiones de Alberto Fernández para no nombrar empresarios; el debate apuntó a su pérdida de poder sin movilizaciones masivas y posibles condenas acumuladas que la llevarían a prisión de por vida con 73 años.
Panelistas como Daniela Santoro, Bruno, Talerico y Graciela Ocaña analizaron su verborragia sin argumentos, insistencia en lofer contra Stornelli y Bonadio mencionados 25 veces, contraste con De Vido declarando desde la cárcel como su domicilio, y el show al llegar y volver con caravana sin esposas ni custodia estricta, cuestionando privilegios para una expresidenta condenada.
Patricia Bullrich respondió tildándola de presidiaria responsable de saquear arcas con obras truchas y enriquecer a Lázaro Báez, mientras el kirchnerismo muestra abandono con poca gente en San José 1111 y Comodoro Py, y ausencias como Kicillof.