Cristina Fernández de Kirchner salió sonriente de su casa en San José 1111 escoltada por custodia oficial del Estado argentino en tres vehículos negros, saludó a militantes con cánticos y se subió al auto central para dirigirse a Comodoro Py por Avenida San Juan, Paseo del Bajo y puerto, sin cortes de tránsito ni operativo masivo de Policía de la Ciudad.
El traslado se siguió en vivo con motocam y drones: pasó semáforos normales, compartió ruta con camiones en Paseo del Bajo (solo para ellos de lunes a viernes), escoltada por Policía Federal y custodia privada, llegó por ingreso lateral en calle Letonia directo a sala AMIA en subsuelo refaccionada para 210 personas, donde ya esperaban Julio De Vido trasladado desde penal de Ezeiza (rechazó declarar, requiere atención médica), Roberto Barata y otros imputados como Lázaro Báez, Nelson Periotti y Rumi Ushuaia en la primera tanda de indagatorias de la causa Cuadernos.
En la sala, Cristina entró con abogados Carlos Beraldi y Ari Yernoboy sin saludar a De Vido (relación rota desde 2017 cuando ella no evitó su desafuero; él preso por Once y otros juicios como Sueños Compartidos, Skanska, Odebrecht), con custodios del SPF; el tribunal calificó la causa como mayor expediente de corrupción, inició presencial para celeridad; militantes quedan en casa hasta su regreso, Mayra Mendoza mostró lealtad absoluta visitándola desde condena firme.
Interna kirchnerista dura: Kicillof y La Cámpora compiten en Buenos Aires, silencio de Cristina desde 11 febrero pese a temas como Liborio, Audi, Adorni; menor movilización que en Vialidad, custodia menor que en ejercicio pero por ex presidenta víctima de intento de homicidio condenado.
Mauricio Macri declara miércoles como testigo en Sueños Compartidos; De Vido reclama domiciliaria sin éxito pese a edad y diabetes.