Cristina Fernández de Kirchner continuó su defensa política en la indagatoria por la causa Cuadernos, victimizándose por supuestas prácticas mafiosas del juez Bonadio y el fiscal Stornelli, evadiendo preguntas y exigiendo citar primero a Mauricio Macri por parques eólicos y a Luis Caputo por el FMI.
El panel analizó su estrategia como coherente con su discurso habitual, pero desperdiciada oportunidad para probar inocencia con evidencias, optando por acusar a otros como chorros. Destacaron que nunca proclamó "soy inocente", usando mecanismos psicoanalíticos de negación ("yo no fui") y proyección ("los otros sí"), y que pruebas son contundentes en su contra.
En un fragmento emotivo, Cristina Fernández de Kirchner admitió que le pueden dar 15 o 20 años sumados a los 6 de Vialidad, por lo que "me puedo morir presa", aunque confía en que el malestar económico de la gente ("no alcanza para el alquiler") revertirá la situación contra el sistema judicial.
Los analistas coincidieron en que el encierro domiciliario de año y medio hace mella en su psiquis, llevando a aceptación de realidad, con mayor temor al olvido que a la prisión, pese a su legado de 20 años en política y lujos como princesa egipcia.
Recordaron condenas firmes y reincidencia agravaría penas, enfatizando que corrupción se juzga sin importar posición, con garantías procesales múltiples confirmadas por jueces y fiscales nombrados por ella misma.