El panel destrozó con dureza la performance de Cristina Fernández de Kirchner en Comodoro Py por la causa Cuadernos, llamándola un show previsible y gastado de víctima perseguida por la "mafia" de jueces como Bonadio y Stornelli, siguiendo un libreto viejo de altanera y soberbia pese a estar destruida por condenas.
La describieron como prepotente, insolente y despectiva con el tribunal, mintiendo sobre su nombre completo al omitir "Elizabeth", burlándose en la cara de los jueces que se quedaron callados como "papelones sin huevos", comparándola con ladrones que ven mafiosos en todos lados.
Destacaron su frase explosiva: "Si me hubiera robado miles de millones no estaría sentada acá", interpretándola como confesión implícita de robo menor que no le dio impunidad ni fuga, mientras evade pruebas abrumadoras como arrepentidos (Centeno llevando bolsos, Manzanares contando coimas) y plan sistemático de corrupción con su marido y funcionarios.
Criticaron su panfleto político en vez de defensa jurídica, su traslado presidencial con custodia exagerada pese a prisión domiciliaria, el tupé de quejarse del hambre ajeno tras robar millones para migajas en planes, y la lentitud del Tribunal Oral Federal 2 (Gorini, Giménez Uriburu, Basso) que no labura a destajo como en juicios históricos.
Se mofaron de su poca gente en la calle, el peronismo sacándosela de encima como lastre, y defensores como Germán Martínez vendiendo relatos fantasiosos de proscripción que nadie cree más.