La nafta registró un aumento del 10% en surtidores por el salto del petróleo debido a la guerra, acumulando 14,24% en el año y presionando la inflación de marzo con al menos 5 puntos extras sobre el total general.
En supermercados como Chiche de Sabores, los lácteos subieron casi 10% desde enero, productos de limpieza entre 6% y 8%, envasados 4-5%, pese a un dólar estable que bajó 5%; critican la especulación de empresas que aumentan precios independientemente de la guerra o el dólar, como el café que subió 7% sin excusa.
Los consumidores optan por segundas marcas más baratas, dejando góndolas de primeras marcas llenas: un pan lactal de segunda marca cuesta 2.700 contra 8.200 de la primera, triplicando el precio. La harina bajó, pero panificados suben por costos de gas y electricidad; una clienta denunció 15% más en tapas de empanada, solo harina y agua.
Panelistas cuestionan la falta de congelamiento de precios como en Brasil (Petrobras) o Uruguay (ANCAP), y la ausencia de importaciones de alimentos que competirían en precio; acusan a empresarios de especular ante la caída del consumo para ganar más margen en ventas menores.