Los cambios repentinos de temperatura, como pasar del calor al frío por la tormenta, provocan espasmos vasculares y broncoespasmos, especialmente en personas con enfermedades coronarias que sienten dolor de pecho.
El doctor recomendó entrar gradualmente a ambientes con diferente temperatura, poner el aire acondicionado a 24 o 25 grados y apagar el equipo antes de bajar del auto para evitar golpes térmicos bruscos.
Personas mayores de 80 años también sufren estos efectos, no solo los jóvenes.