La guerra asfixia la economía iraní con bazares prácticamente vacíos y ventas al mínimo en Teherán, a cuatro días del Noruz, la fiesta más importante del país que se celebra el 20 de marzo.
Tras una nueva jornada de explosiones nocturnas y dos días de relativa calma en el bazar de Tarris, en el norte de Teherán apenas había gente haciendo compras, un escenario dramáticamente diferente a la época dorada para los comerciantes.