El misionero católico argentino Marcos Cabezas describió la situación en Yunye, un barrio cristiano al norte de Beirut, donde dirige un hogar de misericordia del movimiento Nazarenos Perseguidos que recibe gratis a cristianos perseguidos y refugiados.
En Líbano hay más de un millón de desplazados y cerca de 800 muertos por los bombardeos. Se escuchan explosiones fuertes, se ve humo de Beirut, aviones de guerra sobrevuelan constantemente y los precios suben. Hay mucha gente en la calle y amigos trabajan asistiendo a los damnificados.
El hogar recibe gente enviada por el Ministerio Social del gobierno libanés, en un país de buena convivencia religiosa pese a que el sur es musulmán chiita. No tienen contacto político ni con Hezbolá.