Argentina se desvincula del Reglamento Sanitario Internacional de la OMS, perdiendo información en tiempo real sobre emergencias y agentes infecciosos, apoyo a programas de vacunación, salud mental y acceso a vacunas baratas.
Implica aislamiento: no participación en reuniones internacionales, financiamiento, formación ni representación local, limitando actualizaciones profesionales.
El gobierno argumenta desacuerdo con la agenda y enfoque sanitario del organismo.