Delincuentes ingresaron a un almacén en Temperley, sur del Gran Buenos Aires, para robar y asesinaron a balazos a Roberto Antonio Peralta, el dueño del local, cuando este intentó defender a su esposa.
Las cámaras de seguridad captaron cómo los ladrones esperaron a que salieran clientes, actuaron como compradores normales y luego apuntaron con pistolas. Peralta forcejeó con uno que quería entrar a la vivienda familiar y recibió tres disparos: dos en el abdomen y uno en el tórax.
La policía rastreó la camioneta Fiorino roja usada en la fuga mediante cámaras municipales, levantó huellas y detuvo a Mario Alberto Cajal, con extensos antecedentes por robos y drogas, y a Adrián Eduardo Rodríguez, con prontuario por estafa. La Fiscalía aprobó las detenciones en este homicidio.
El comercio amaneció cerrado por duelo, con un cartel escrito a mano por un hijo de la víctima. Vecinos destacaron que Peralta era trabajador y querido, y que era el primer asalto en ese local. La familia enfrenta un dolor inmenso mientras velan sus restos.