Mario García, activista cubano en Argentina, califica a Cuba como museo ideológico para nostálgicos de izquierda que ignoran el sufrimiento del pueblo, cansado de ser usado para mantener utopías fallidas tras 67 años de régimen.
Enfatiza la necesidad de cambio hacia la libertad, destacando apagones en La Habana como termómetro de colapso total, con protestas nocturnas pese al miedo y silencio de aliados izquierdistas globales.