El recrudecimiento de hostilidades rusas en Ucrania coincide con un momento geopolítico delicado, donde Ucrania advierte que el conflicto en Irán distrajo el apoyo internacional y enfrió los esfuerzos de paz respaldados por Estados Unidos.
En las calles de Brovary, entre edificios calcinados y voluntarios que limpian escombros, la realidad golpea con fuerza: la guerra que ya lleva cuatro años no se va a terminar en el corto plazo.
Este ataque masivo ruso con 430 drones y 68 misiles contra cinco regiones dejó 3 muertos y 8 heridos en Brovary, impactando infraestructura energética y zonas residenciales, como relató Natalia Fedko de 57 años, quien sobrevivió al desplome en su casa reflejando el agotamiento poblacional.
Los sobrevivientes describen el terror sistemático, con el mundo entero pareciendo venirse abajo en escombros y humo.