Estados Unidos evalúa capturar la isla Qeshm de Irán para bloquear sus exportaciones de petróleo sin destruir las instalaciones, según análisis en el programa. El reciente bombardeo selectivo a blancos militares en la isla de 24 km² en el Golfo Pérsico dejó intacto el hub principal de tanques, depósitos y terminales para tanqueros, por donde Irán distribuye su producción vía oleoductos.
La estrategia implicaría desplegar 2.500 Marines de élite de la unidad expedicionaria 31, sumados a 50.000 ya en la región, para tomar el control y forzar a Irán a cerrar pozos petroleros al no tener dónde descargar la producción, cortándole así la principal fuente de ingresos. Trump evita bombardear para no causar daños permanentes que disparen precios globales del petróleo.
Mantener la isla sería complicado por su proximidad a la costa iraní (25 km), exponiendo a los Marines a ataques constantes, similar a una ocupación como en Cuba pero en menor escala. En paralelo, se menciona posible operación en Isfahan, centro de Irán, para extraer entre 18 y 20 cilindros de uranio enriquecido (unos 500 kg) enterrados bajo tierra en instalaciones destruidas por EE.UU.
La capacidad operativa de EE.UU. se compara con la captura de Maduro, aunque esta sería más compleja. El conflicto se describe como muy delicado en el Estrecho de Hormuz.