Santiago González, un joven de 18 años, murió baleado durante una pelea armada en la Plaza San Martín de Berazategui, donde dos grupos de adolescentes se citaron por redes para dirimir diferencias con violencia extrema. El enfrentamiento pasó de piñas a tiros, con descarte de arma visible en video y motos de apoyo, dejando dos detenidos incluyendo un menor.
Panelistas denuncian la "mexicanización" de la violencia juvenil, con pibes que alquilan armas por día en el mercado negro por 2 a 5 millones de pesos, legalmente 1.500 dólares pero robadas o limadas. Despedidas tumberas en redes como "ahora andá a robarle a Dios" muestran desprecio por la vida, mientras debaten cámaras que solo documentan sin prevenir y baja de imputabilidad a 14 años sin reinsertación social.
Surge duda sobre origen de armas: ¿robadas a padres policías, narco o alquiler para chorear? Nadie anticipó el encuentro violento pese a citas en WhatsApp e Instagram. Posible vínculo con bandas antagónicas o narcotráfico eleva la gravedad, destruyendo familias y futuros de agresores que enfrentan 15 años de cárcel.
La discusión critica falta de Estado ante hambre, falta de educación y fácil acceso a fierros, en un contexto de inseguridad creciente pese a cámaras y datos oficiales.