Un preso contacta vía smartwatch desde la cárcel a su hija de 16 años, obligada a fraccionar cocaína durante allanamiento. La adolescente llora desesperada, sola en casa con hermano de 9 años, tras madre detenida.
El padre le ordena sacar la droga restante que "mami" guardó, ya que ella tiró lo visible y revolvió para evitar secuestro. Insiste en que aguante 12 días hasta su salida, priorizando el negocio sobre el bienestar de la chica exhausta que no duerme hace un día.
Panel estalla en indignación por usar niños en narcomenudeo, cuestionando "amor paternal" defendido por Guido. Destacan ruina moral del padre que prioriza droga sobre familia, y fallas del Estado al dejar menores solos.
Debate califica al preso como irresponsable que hace llorar criaturas, llamando a presos a educar contra uso de menores en crimen.