Matías Vigarra, policía de 23 años de la UTOI bonaerense, mató de tres tiros a Cristian Pereira, docente de 39 años que trabajaba de chofer de aplicación los fines de semana porque no le alcanzaba el sueldo para criar a su hija de 3 años y pagar alquiler. El crimen ocurrió en una autopista tras un viaje pedido por app, donde el policía reveló intenciones de robo y usó su pistola reglamentaria Bersa de 9 mm.
El asesino dejó el auto robado a 10 cuadras de su trabajo, se uniformó y siguió laborando con impunidad. Tenía deudas por 2 millones de pesos: 1.200.000 en Banco Provincia, 500.000 en billeteras virtuales y microcréditos, 190.000 a prestamista. Panelistas destacan presunto homicidio criminis causa para evitar ser reconocido, posible consumo problemático, apuestas y vínculos narco, pero insisten en que nada justifica el acto.
La víctima tenía solo 142.000 pesos en multas por infracciones en su Corsa verde, que salió a laburar para pagarlas pese a marzo duro por útiles escolares. Familia destrozada: hermanas, padres y hija pequeña en shock. Anuncian móvil en vivo desde velorio para hablar con familiares.
Debaten degradación social, bajos sueldos policiales (800.000-850.000 pesos), necesidad de controles psicológicos y que policía lleve arma reglamentaria siempre. Critican "pobres contra pobres" pero rechazan excusas por deudas o presión económica.