El panel discute con vehemencia las doctrinas penales que justifican la delincuencia, criticando la teoría de Zaffaroni que presenta a los delincuentes como víctimas vulnerables seleccionadas por el sistema punitivo para ser encarcelados.
Rechazan también la visión liberal de Gary Becker, que considera los robos como elecciones racionales de costo-beneficio, argumentando que ambos enfoques ignoran la patología mental de los criminales y la realidad de trabajadores inocentes baleados al salir a laburar.
Insisten en que las cárceles están llenas de pobres porque los ricos pagan abogados, y cuestionan por qué facultades de Derecho promueven estas ideas que garantizan impunidad en lugar de proteger a quiosqueros, maestros y remiseros asesinados por inseguridad cotidiana.
Concluyen que las leyes deben priorizar la vida de las víctimas trabajadoras sobre teorías académicas, mientras más leyes hay más descompuesto está el país.