Un collar y piezas heredadas de la abuela Chola fueron tasadas como fantasía sin valor comercial en una joyería, pese a que la familia creía que valían una fortuna.
La tasadora explicó que las piedras no son auténticas y las piezas son bañadas, común en objetos antiguos, pero recomendó traer más pertenencias para verificar oro real. El cliente se decepcionó pero valoró la honestidad y planea regresar.
La abuela guardaba las joyas como reliquias, pero el experto insistió en que no todo lo que brilla es oro y animó a no desanimarse.