John contó su infancia en pobreza extrema, durmiendo tres hermanos en una cama, trabajando desde 12 años y cayendo en alcoholismo a los 17 por 24 años, agravado al migrar a Argentina con familia.
Perdió trabajo, ahorros en bebida, esposa se fue con hijos; un fin de semana sin comida para ellos lo llevó a intento de suicidio, pero deambulando llegó a Iglesia Universal, renovándose en una reunión.
Reconcilió con esposa, consiguió adelanto laboral 100%, prosperó extraordinariamente: casa propia a gusto, vehículos cero km, viajes Argentina-Perú, recibió Espíritu Santo trayendo paz y amor.
El conductor reiteró necesidad de paz interior vía lunes para prosperidad extraordinaria, promoviendo reuniones en catedrales con carpeta de orientación gratuita, estacionamiento y escuelita infantil.