Javier Bardem aprovechó la alfombra roja de los Oscars para criticar la guerra en Gaza como ilegal, comparándola con la de Irak en 2003 basada en mentiras. Pidió Free Palestine y denunció que la ofensiva radicaliza el régimen en lugar de acabarlo, matando inocentes.
El actor lamentó que pese a amenazas y mayor seguridad por la guerra en Medio Oriente, los discursos políticos fueron mínimos en la ceremonia, priorizando la celebración del cine.