La escritora chilena Isabel Allende profundiza en su entrevista con Luis Novaresio sobre su proceso de duelo por la muerte de su hija Paula, quien estuvo un año en coma hace 33 años. Allende explica que escribir el libro Paula le permitió ordenar el dolor, compartirlo y mantener viva la memoria de su hija de 28 años, recibiendo aún cartas semanales de padres en luto que buscan consuelo en su experiencia.
Allende compara la guerra civil chilena de 1891 bajo el presidente progresista Balmaceda con el golpe de 1973 contra su tío Salvador Allende, destacando oposiciones feroces, intervenciones extranjeras y suicidios presidenciales. En su novela Emilia, rescata el rol heroico de mujeres como cantineras en batallas como Concon, ignoradas por la historia oficial pese a morir como soldados.
Desde niña se rebeló contra el patriarcado para proteger a su madre abandonada por el padre, declarando feminista a los cinco años. Elogia a su padrastro como salvador que la sacó de complejos, le enseñó a bailar y enfrentar fiestas. Critica la testosterona masculina como causa de guerras y elogia el amor puro por animales como su perra Covadonga.
Recuerda el exilio tras el golpe de Pinochet como irrevocable al cruzar los Andes, diferenciándolo de la inmigración voluntaria. Advierte sobre intolerancia actual en EE.UU. con Trump capitalizando rabia de excluidos, y teme deportación por su fundación de inmigrantes. Se declara agnóstica, anhelando fe para reencontrarse con Paula.
La charla cierra con homenajes a madre, padrastro y compasión por padre ausente, exorcizada en su novela, aconsejando a su yo joven no apresurarse en amores ni matrimonios.