Nelson Castro visita el Tel Aviv Medical Center, donde transformaron el subsuelo del estacionamiento en sala general para 200 pacientes protegidos de bombas, armada en cinco horas al inicio de la guerra.
El espacio atiende heridos de guerra y pacientes comunes sin refugios, con cirugía, traumatología y neurocirugía en condiciones de estrés, sin luz solar y luz permanente. Similar al hospital Hadassah en Jerusalén.
El personal médico trabaja bajo presión extrema en esta adaptación que altera la vida cotidiana por el conflicto.