La familia de Lucas Gómez, oficial imputado por homicidio agravado de Juan Cruz Leal (22) en Ituzaingó, defiende los disparos como legítima defensa tras sentir persecución similar a robos previos, incluyendo uno en mayo donde les dispararon. Relatan que Gómez frenó la moto, identificó su condición policial y disparó a las piernas para inmovilizar a distancia corta, sin intención de matar.
El abogado Guillermo Endi argumenta exceso en legítima defensa, no homicidio, destacando condecoraciones de Gómez, contexto de zona peligrosa con motochorros y pedido de careo al sobreviviente. Critican demora de ambulancia superior a 30 minutos, que causó la muerte por desangramiento pese a herida no letal. Invocan doctrina Chocobar para igualdad ante la ley.
Padres de la víctima, Diego y Cecilia Otero, rechazan legítima defensa: Juan Cruz iba a jugar fútbol con botines y agua, sin armas ni antecedentes, tras salir del gimnasio. Acusan a Gómez de actuar por traumas subjetivos, gritar que estaban armados y disparar sin motivo; evidencias de Fiscalía y vecinos confirman ausencia de amenaza.
Familias expresan dolor mutuo en vivo; Gómez asistió al herido post-disparo y pidió perdón, pero Otero convoca marcha el 27 de marzo por justicia contra policía y cadena de seguridad de CABA. Abogado insiste Gómez no es "gatillo fácil", salvó vidas antes; segmento cierra con reflexión sobre investigación pendiente.