Los escándalos superpuestos en el gobierno de Javier Milei, como los casos Libra, Adorni y el Ministerio de Justicia con figuras como Maíques y Viola, generan un hojaldre de corrupción que impacta políticamente según un pacto mafioso implícito entre sociedad y gobiernos: mientras hay prestaciones agradables se tolera la corrupción, pero con malestar económico la exigencia moral aumenta.
El telón de fondo económico muestra crecimiento selectivo en agro (40,9%), bancos (18,7%) y minería (16%), pero caídas en salud (-0,4%), comercio (-3,2%), industria (-3,6%), pesca (-8%) y construcción (-13,9%). El salario real registrado retrocedió 5,5% en los últimos seis meses frente a la inflación, ubicándose en niveles de noviembre 2023 alrededor de 1.600.000 pesos.
La morosidad financiera triplicó al 10,6% en bancos y alcanzó 27,4% en entidades no financieras, impulsada por créditos licuados en la era Fernández que ahora pesan con tasas altas. La preocupación pública por el empleo escaló al tercer lugar (15%), superando a la inflación, politizando el malestar social sin alternativa opositora clara.
Milei y Caputo priorizan bajar inflación por debajo del 1% anual, enfriando la economía pese a riesgos recesivos. Hipótesis: ataques a Paolo Rocca buscan autocensura industrial para evitar que la agenda económica dañe al oficialismo.