Más de 10 millones de sudaneses fueron desplazados desde 2023 por combates en la guerra civil, la mayor crisis migratoria mundial. Huyeron a Chad, Sudán del Sur, Egipto, Etiopía y República Centroafricana, sin plan de regreso a la vista.
Refugios temporales se convierten en asentamientos semipermanentes, transformando comunidades vecinas con presión en escuelas, salud y alimentos. Países receptores, ya con dificultades económicas, gestionan expansiones rápidas.
La crisis humanitaria prolongada continúa influyendo en patrones migratorios africanos casi tres años después del estallido.