Raúl Andrés Serviño, un discapacitado que vivía solo, fue torturado, maniatado y estrangulado durante una entradera en su chalet de Ituzaingó. Los delincuentes ingresaron por un baldío contiguo en la madrugada del viernes y lo atacaron para robarle dinero. Su hermano descubrió el cuerpo, que presentaba signos de tortura similar a un asalto previo donde quemaron yemas de dedos a una jubilada.
La policía identificó un Peugeot 208 por cámaras municipales en la avenida Bacacay, una zona transitada con cercos eléctricos por inseguridad. En el allanamiento al domicilio del sospechoso hallaron una gorra coincidente con las filmaciones. Los vecinos, conmocionados, destacaron que Serviño era un hombre bueno, asistido por su hermana tras un ACV, y que su padre falleció hace cuatro meses en la misma casa.
Vecinas como Rosa y Cristina relataron que no oyeron nada pese a paredes delgadas, y sospechan que fue una batida porque sabían que vivía solo. Denuncian falta de seguridad pese a impuestos altos, cámaras que no previenen sino que solo rastrean después, y un auto con orden de captura que circulaba libre con patente trucha y en venta por Marketplace. Exigen justicia, prisión efectiva y que los detenidos no usen celulares en jail.
Los vecinos viven con miedo, no disfrutan sus casas ni fondos con piletas, y culpan la impunidad y falta de control policial. Eloísa Armella reportó en vivo los detalles aberrantes del crimen en un barrio que ya no es como antes.