La crisis económica y los altos alquileres impulsan un nuevo modelo familiar donde tres generaciones conviven bajo el mismo techo por necesidad, invirtiendo patrones tradicionales: hijos con sus familias regresan a la casa de los padres.
La familia Sicone ejemplifica la situación con seis integrantes: padres jubilados, hijo con esposa extranjera y dos niños. Dividen gastos y tiran para adelante pese roces por baños, ruidos y horarios, pero valoran el apoyo mutuo y el cuidado de los abuelos.
Otras familias como los Suárez en La Boca, con Roberto, Nélida, hija Yamila y nieto Gael, volvieron por pérdida de trabajo y jubilaciones mínimas. Recorren supers por ofertas y priorizan lo esencial, cambiando rutinas diarias por charlas familiares.
La familia Suárez Bloise también regresó al hogar paterno al no poder pagar alquiler, adaptándose a divisiones de servicios y horarios. Disfrutan momentos como asaditos juntos y destacan el amor como clave, aunque surge por necesidad más que por elección.
Expertos señalan que los niños ganan con abuelos cerca, pero el sueldo promedio no alcanza para independizarse, consolidando estos modelos en Argentina.