En Gran Hermano, los participantes leen la nueva prueba donde deberán juzgar a sus compañeros pegándoles adjetivos de carteles rojos y verdes, positivos o negativos, y justificar la elección en voz alta.
Lola, como líder, modera la actividad mientras todos participan de a uno, respetando orden elegido. Pueden debatir y repreguntar, pero está prohibido cambiar cartel, elegirse a sí mismos o alterar sentido.
Al final, se determina quién fue el más juzgado. La casa se queda sintiendo tensión ante la gala de eliminación de hoy.