Carmiña Macias continuó defendiendo en LAM su comentario despectivo sobre el peinado de Mavinga en Gran Hermano, que derivó en su expulsión. Explicó que no es racista por diferenciar un error verbal de una creencia, pidió disculpas inmediatas y cuestionó si el panel la cree arrepentida por no llorar, mientras panelistas como Denise la tildaron de fría y banalizadora del tema racial.
Reveló detalles familiares, como la muerte de su padre a sus 10 años y su vínculo con medio hermano Gustavo, quien la defendió públicamente. Negó conexiones políticas influyentes en Paraguay más allá de entrevistas pasadas al actual presidente, y abogó por leyes antidiscriminación más fuertes, comparando con el caso de una abogada argentina detenida en Brasil por insulto similar.
El programa mostró un informe sobre su controvertido pasado televisivo paraguayo: críticas a Moria Casán, enfrentamientos con Silvia Zuller y confesiones sobre su supuesta relación de 11 años con cantante Edgar Camaraza, que Macias desmintió como falsa y armada para prensa, incluyendo anécdotas virales sobre lavar boxers y acusaciones de infidelidad.
Admitió haberse casado en Italia con su pareja actual, un cocinero con empresa de carnes, y bromeó sobre "permitidos" recíprocos, eligiendo a Benjamín Vicuña para ella pese a su rechazo. Al final, conectaron en vivo con Anamá Ferreira, quien la criticó duramente por no sentir el racismo en carne propia y recomendó concientización en organizaciones afro.