Una batalla campal con alcohol, trompadas, patadas y agarradas de pelo estalló en el tercer tiempo tras partido de torneo regional femenino y masculino; jugadoras y público se enfrentaron en múltiples focos.
La rivalidad no quedó en la cancha pese a hermandad inicial con cervezas; hombres intentaron separar pero terminaron en otra pelea, escena caótica como en el barro.
No se sabe el detonante exacto pero alcohol potenció todo en fútbol amateur de adultos desde 17-18 años; una de remera naranja pegó traicionera por atrás.