A 86 días del Mundial, las vidrieras argentinas se llenan de gorros, banderas, vinchas, remeras con Messi y Maradona, mantas y cotillones celestes y blancos.
Negocios se convierten en embajadas futboleras, con bailes virales en redes usando camisetas de la Selección y productos que podrían agotarse.
El país ya festeja la Copa de Qatar, con un "uniforme emocional" que arranca antes del primer partido.