Andrea del Boca desató picardía en placa de Gran Hermano al listar plantas y perritos falderos que siguen al jefe de grupo, apuntando a Eduardo y Cinzia del bloque de Manuel y Sol, y Zunino y Luana del de Brian, obedientes a líderes como Sol y Emanuel.
En revancha, Chipio y otros contraatacan acusando a Andrea de planta dormilona que no juega, no mira ojos ni confronta, reina de siestas; ella defiende su estilo activo, grupo democrático sin ego, y exige autocrítica, negando faltas de respeto pese a cruces como "nos vemos afuera" y "mi amor".
Confrontación escala con reclamos de interrupciones, egos y percepciones erróneas; Chipio enfatiza que GH es juego mental sin buenos/malos, solo participantes, mientras Andrea insiste en valores y que público juzgará. Panel en estudio celebra ninguneo y bomba explosiva.
Andrea sale fortalecida por ataques unificados, recordando casos como Tato; se nota incómoda, colorada, cuestionando su lugar, con soberbia ganando y foco en ella como protagonista.