La vecina Claudia denunció que Recoleta se convirtió en una 'cueva de lobos' hace cuatro o cinco años, con asentamientos en antiguas radios e iglesias, calles oscuras, sucias y plagadas de robos. Los delincuentes llegan en camionetas, algunos con changuitos y carritos de bebés, y están alterados por drogas, según contó en vivo al programa.
Relató un choque de un BMW a alta velocidad contra su auto estacionado frente al sanatorio Anchorena, en la curva peligrosa de Pueyrredón y Peña, donde visitaba a su madre internada. Claudia se enteró por un llamado policial y confirmó que la zona es de alto riesgo, con porteros de bronce arrancados y edificios vulnerables.
Contó detenciones recientes de tres ladrones no del barrio en French y Uriburu, con nueve policías presentes, y un robo de celular frustrado por mozos de un restaurante en Peña y Azcuénaga. La gente en situación de calle es violenta, rompe puertas de servicio y autos, y recibe sobres de droga, obligando a los vecinos a llamar constantemente a la policía.
Observó más presencia policial lately por temas internacionales, pero criticó las calles oscuras como Libertador, Austria y Guido, incluso en una zona cotizada. Admitió temor a salir de noche y no asistir a eventos como el del Planetario, destacando la violencia continua con gritos, desnudeces y maltratos.